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miércoles, 20 de abril de 2016

El palacio de los condes de Paredes de Nava y San Isidro



 SAN ISIDRO Y EL PALACIO DE LOS CONDES DE PAREDES  DE   NAVA 


  En la madrileña plaza de San Andrés, en otros tiempos "Puerta de la Morería"· próximo a la iglesia dedicada a este santo, y a la llamada Capilla del Obispo, se encuentra el restaurado edificio que alberga hoy el actual museo de San Isidro, o también llamado de los Orígenes. Antes de su rehabilitación, se conocía con el nombre palacio de los Condes de Paredes de Nava, pues en el espacio que ocupa el actual museo, hubo un edificio en el que tuvieron su residencia algunos miembros de esta familia, en los tiempos en que hablamos.

Museo de San Isidro o de los Orígenes en la madrileña plaza de San Andrés, en el lugar que ocupó el antiguo Palacio de los Condes de Paredes de Nava.

Actual iglesia de San Andrés totalmente
reconstruida en el lugar donde estuvo la primitiva iglesia,
considerada como una de las más antiguas de
Madrid, ya existía en el siglo XIII y según la
tradición Isidro fue en aquel lugar enterrado en el
año 1.130.
  Su importancia se debe a que en estos lugares, hoy ocupados por el museo, estuvo situada en la antigüedad la casa vivienda de Isidro Labrador, un labriego mozárabe madrileño que trabajaba para la hacendada familia Vargas, propietarios del lugar, todo ello en el siglo XI-XII, y al que el pueblo madrileño, fomentado, tal vez,  por la familia Vargas, le atribuyó poderes milagrosos. Al fallecer, Isidro fue enterrado en el cementerio próximo a la iglesia de San Andrés, y la historia y leyenda continua, o empieza, cuando en el año 1.504, con motivo de realizarse en dicho cementerio un inventario de bienes, apareció un enterramiento en un arca ricamente decorada que contenía un cadáver incorrupto, al que acompaña un pergamino o códice, constituido por 28 hojas, que se distribuyen en tres cuadernos, en los cuales no se menciona detalles biográficos ni crono gráficos  de su vida, ni el nombre de su mujer, ni de su hijo, ni del amo, pero sí que está casado y tiene un hijo, y proporciona referencia de cinco milagros realizados que se encuentran motivados pictóricamente en los laterales del arca, figurando el nombre de Ysidorus Agricola.

  Según la tradición, parece que a este personaje, después de su enterramiento, los madrileños le seguían rindiendo culto y le atribuían los hechos milagrosos que acontecían, y le rezaban en su tumba. Quizá es la leyenda la que ahora entra en la historia, cuando se refiere a que el rey Alfonso VIII, después de ganar la llamada batalla de las Navas de Tolosa, llega a Madrid en el año 1.213. Y atraído por tan popular creencia, desea conocer a tal milagrero personaje, y vuelve a decir la leyenda que el rey, al destapar el ataúd, cree ver en la cara del yacente la de aquel “rustici divino”,  aquel pastor que señaló al rey los caminos a seguir para sorprender y derrotar al ejército musulmán. Como agradecimiento por su intervención en la victoria de las Navas de Tolosa, levantará una capilla en la iglesia de San Andrés y colocará el cuerpo incorrupto en un arca, que después, una vez hallada, ha sido llamada "arca mosayca”.

  A instancias del rey Felipe II, y de su empeño personal de canonización de españoles, dado el prestigio cultural y comercial que ello conllevaba para el reino, así como el interés de autoridades religiosas y del propio pueblo por su culto y veneración, Isidro fue declarado beato en 1.612 por el papa Pablo V en tiempos de Felipe III y,  cincuenta años más tarde, canonizado y proclamado santo el 13 de marzo de 1.662 por Gregorio XV, en tiempos del reinado de Felipe IV. Con gran solemnidad, se fija su festividad el 15 de mayo, y se le nombra Patrón de la Villa y Corte de Madrid, que celebra entonces con grandes fiestas su patrocinio. Por aquellos tiempos, por las razones expuestas, recibieron  este grado de santidad, el mismo dia, a la misma hora y lugar,  nuestro  san Isidro y otros famosos personajes, como santa Teresa de Jesús, cuyo proceso era el más avanzado (1515-1582), san Ignacio de Loyola (!491-1556) ya que los jesuitas tenían mucho interés en ver a su fundador en los altares, san Francisco Javier (1506-1552) por iniciativa del propio pontífice, y al italiano  san Felipe Neri (1515-1595) ..Entonces los españoles se pavoneaban diciendo "cuatro españoles y un romano" y los romanos decían "un santo y cuatro españoles".. 

  Según apuntes históricos, ya antes de que Felipe II trasladara la sede de la Corte desde Valladolid a Madrid en 1.561, existía una casa en el barrio de la Morería, próximo a la iglesia de San Andrés, que fue casa matriz de los Lujan, familia muy arraigada en Madrid desde tiempos antiguos. Dicha casa palacio fue construida en la primera mitad del siglo XVI, en terrenos pertenecientes a la familia Iván (Juan) de Vargas, por los Sres. de Lujan, y de la que hay constancia que fue reformada en 1.606, probablemente por doña Catalina Lujan, que entonces ya había adquirido por herencia los mayorazgos madrileños de esta familia. Su esposo fue ministro del Consejo de Guerra de Felipe III, tuvieron    cuatro hijos, todos nacidos en Nápoles, de los cuales hacemos mención aquí del heredero del mayorazgo, D. Fadrique Enríquez de Lujan,  y también de su hermana menor, Dª .Luisa Enríquez Lujan,  que fue condesa consorte de Paredes de Nava, y que, al contraer matrimonio con Don Manuel Manrique de Lara, IX conde de Paredes, introdujo a  este linaje en el mundo histórico del santo patrono madrileño-Don Fadrique, dice la historia, que fue un personaje nacido en Nápoles, probablemente en uno de los últimos años del siglo XVI, primogénito que heredó a la muerte de su madre los muchos mayorazgos que esta poseía, lo que unido a los importantes cargos que ocupó en la Corte, en los reinados de Felipe III y Felipe IV, le convirtieron en un personaje notable y poderoso, con influencias en la Corte,  en gran posición económica. con deseos  de notoriedad.y relevancia social.

Arca con los restos de San Isidro en la Concatedral de Madrid.
  Fue don Fadrique gran devoto del beato Isidro, y gozando de gran consideración y prestigio religioso en la corte de Felipe IV, y encontrando tiempos  muy proclives para ello, promovió y forzó su culto, un tanto olvidado después de su beatificación, y estableció, de alguna manera, cierta relación y promoción de su casa palacio con la vivienda original del beato Isidro. En 1.660, sin descendencia, hizo testamento, nombrando, entre otros, como testamentario, a su fiel administrador Don Vicente Ramírez e instituyendo herederas de todos sus bienes a sus sobrinas. A la hija de Luisa, que era su hermana menor, además de recibir reparto igualatorio, le cedió “todos los vínculos y mayorazgos que yo poseo” Esta sobrina se llamaba Doña María Inés Manrique de Lara  que  adquirió el condado de Paredes en 1.636 a la muerte de su padre, Don Manuel Manrique de Lara, el cual fallecido en Madrid,  solicitó ser enterrado en la capilla condal de la iglesia de San Francisco de Paredes de Nava.

  Es probable que bajo la dirección de esta sobrina, Dª María Inés Manrique, heredera del palacio, se reedificara y reconstruyera el edificio, así como la llamada Capilla del Santo, según figura en el frontispicio existente en la puerta que da acceso hoy a la Capilla del Santo.

Leyenda en el frontispicio de la puerta que da acceso a la Capilla del Santo en el actual Museo de los Orígenes.

  Son estos acontecimientos, creemos, los que llevan a que los nuevos condes de Paredes , a que tomen esta casa como su residencia en Madrid, por legado hereditario de don Fradique  Enríquez Lujan, su propietario, a su sobrina María Inés  Manrique de Lara , entonces  condesa de Paredes de Nava., 


 El Prof. Don Joaquín Pérez Villanueva, en su magnífica publicación acerca de esta familia, relata que ya antes de este acontecimiento, Luisa Enríquez Lujan  (más tarde conocida Luisa Enríquez Manrique de Lara y Lujan,  ya que en muchas ocasiones se utilizaba el apellido del marido cuando este era más importante que el propio)  hermana menor de don Fadrique y madre de la condesa que heredó  a don Fadrique, ya con 16 años de edad, recién venida de Valladolid a la Corte, residía junto a la Iglesia de San Andrés, y el que fue años más tarde su marido, el IX onde de Paredes, caballero de grandes prendas, suplicaba entonces al Rey, el 28 de enero de 1.629, recién casado con Dª Luisa, que se le diese licencia para andar en coche de dos caballos, ya que no podía andar por la calle de cualquier manera, ni sin la dignidad que la estirpe aconsejaba.

  El condado de Paredes de Nava va a pasar una época muy difícil al comenzar la Guerra de Sucesión a la Corona de España, ya que estos, como gran parte de la nobleza española, toman partido y apoyan al Archiduque Carlos de Austria, en contra de Felipe de Borbón, duque de Anjou. Era entonces conde de Paredes el hijo de Don Tomás de la Cerda y de Dª María Luisa Manrique, que habían sido virreyes de Méjico en el reinado de Carlos II y en donde nació en 1.686 este hijo del que hablamos, llamado Don José María de la Cerda y Manrique, XII conde que sirvió como gentilhombre de cámara al pretendiente austriaco. Con el triunfo de Felipe como rey, este conde de Paredes huyó a Austria y fue desposeído en el año 1.710 de sus estados de Paredes, del mayorazgo de las “Cinco Villas” y de Pinto, Frómista y Caraceña, propiedades pertenecientes a su esposa Manuela Téllez Girón,.los cuales no llegaron a regresar a España, falleciendo en Viena en 1.728 y 1.734 respectivamente. En 1.712 había nacido su primogénito en Barcelona, en donde se encontraban sus padres ya camino del destierro, recibiendo este hijo y por primera vez en la familia, el nombre milenario de Isidro, quizá porque quisieron sus padres encomendar a  santo tan familiar, el destino muy poco halagüeño que se presentaba a su primogénito, nombre, que, desde entonces, ha permanecido, durante siglos, en esta familia, encabezando los nombre familiares.

Tomado del libro "Paredes de Nava en el antiguo
régimen. Epigrafía y documentos" de Miguel
Viguri. Don Diego de Guzmán, conde de

Paredes de Nava.
  Tal vez tuvo algo que ver el santo, pues Don Isidro Manuel de la Cerda y Téllez Girón, XIII  conde de Paredes (!.712- 1.752), cuyos padres, como hemos comentado, murieron en el destierro, fue autorizado a volver a su patria y a palacio en señal de una reconciliación del nuevo rey con la nobleza. Recibirá de nuevo la jurisdicción y demás bienes confiscados de acuerdo al tratado de Viena de 9 de Julio de 1.726, e inicia una serie de pleitos por lo que se ve obligado a desprenderse de uno de los estados de su Mayorazgo, el llamado “Señorío de las Cinco Villas" que había pertenecido a la Casa desde el primer Conde, Don Rodrigo Manrique. Falleció en Madrid el 9 de agosto de 1.752, a los 40 años de edad.

  Le sucede su hija, Dª María Isidra de la Cruz de la Cerda XIV condesa de Paredes de Nava, quién toma matrimonio con Don Diego de Guzmán y Fernández de Córdoba, VII marqués de Montealegre, XIV conde de Oñate.,. Gozaban de un importante patrimonio y de una estrecha relación con el rey  por los puestos que desempeñaban en la corte. Su hija, María Isidra de Guzmán y de la Cerda (1767-1803), de la que ya hemos hablado en otras ocasiones, fue la primera mujer que alcanzó el grado de doctor universitario, la dignidad de académica honoraria de la Academia. de la Lengua, catedrático honorario de Alcalá de Henares, siendo una de las mujeres de la época consideradas como más cultas. Madrid la recuerda con una calle céntrica, de importante recorrido, con su nombre, el de María de Guzmán.

  Doña María Isidra de la Cruz, XIV condesa de Paredes de Nava, como hemos dicho, toma posesión del Mayorazgo de Paredes en 1.752 para conocer la situación en que ha quedado el mismo después de los acontecimientos de la Guerra de Sucesión, así como los pleitos de desembargo realizados por su antecesor. Estos hechos son recogidos del Archivo de los Condes de Paredes, por el profesor don Pedro Losa Serrano, con motivo de las investigaciones por él realzadas para la elaboración de su tesis doctoral, que publica en el libro titulado “El Señorío de las “Cinco Villas” de la Sierra de Alcaraz, siglos XV-XIX”, transcribiendo literalmente algunos párrafos que se refieren claramente a la propiedad de esta casa ”En la villa de Madrid a diez días del mes de agosto de mil setecientos cincuenta y dos, estando en unas casas principales, que están en esta villa, frente a la Capilla de San Ysidro, contiguo a la iglesia parroquial de San Andrés…que pertenecen a el estado de Paredes…”
  Persona de relevancia cultural y exquisito gusto,  reestructura y embellece la arquitectura general de la casa palacio de la plaza de San Andrés, dotándola de elegantes detalles arquitectónicos, y mejora y ennoblece los lugares pertenecientes a la vida del Santo Isidro.

Capilla del Santo en la actualidad en el Museo de los Orígenes.

Pintura en la cúpula de la Capilla representando a San Isidro.

   Los dueños de la casa conservaban un trozo de sudario en que estuvo el santo, con la inscripción: “Debajo de este pie está la auténtica reliquia y pertenece a los excelentísimos marqueses de Montealegre, condes de Paredes de Nava. Año 1.790”.
      

   Tal vez,  el nuevo conde, hijo de Dª Isidra de la Cruz, llamado Don Diego Isidro de Guzmán y de la Cerda y Fernández de Córdoba(1.776-1.849), XV conde de Paredes, tuvo de sus dos matrimonios 16 hijos, y uno de ellos llevó el nombre familiar de entonces, en relación con el lugar, Isidro Zacarías de Guzmán y de la Cerda, XIX, marqués de Aguilar de Campoo.                                                                                                                                                                                                    
  No nos queda la menor duda de que los condes de Paredes de aquella época, que tuvieron su residencia en la que había sido de San Isidro, vivieron rodeados de un ambiente de santidad y relevancia social, ya que su casa era visitada constantemente por los devotos del santo, al que rezaban en la capilla del palacio y bebían agua del pozo, El conde de Paredes era, a su vez, depositario de una de las ocho llaves que custodiaban la urna del Santo, estando la llave maestra en manos del rey. Era esta una urna de oro, plata y bronce, donde se encontraba depositado el cuerpo incorrupto, que el gremio de los plateros de Madrid consagró en 1.620 al Santo, con ocasión de su beatificación. Durante años, se creyó que el cuerpo incorrupto tenía poderes sanadores, y la Familia Real española se valió de esta cualidad religiosa a los largo de la historia. La urna, con el cuerpo incorrupto, fue trasladada en varias ocasiones al Alcázar para atender casos de enfermedad de la realeza, atendiendo a Felipe III, Carlos II y especialmente a Mariana de Neoburgo, su esposa, quien agradecida por su curación, encargó una urna de plata para recoger las reliquias del Santo. No fueron menos los Borbones. quienes mantuvieron también la creencia  en los poderes curativos de la momia del Santo, y en 1.760, se llevó el cuerpo al Palacio Real durante la enfermedad de la reina María Amalia de Sajonia, esposa del rey Carlos III.

  Dicen los documentos históricos, que este palacio perteneció a los Condes de Paredes todavía durante el siglo XIX,vendido por sus descendientes, fue derribado dado su estado en 1.974, y el solar permaneció durante años abandonado, pasando a propiedad del Ayuntamiento en 1.986, y tres años después, se propuso la construcción de un museo dedicado a San Isidro.

Bello patio plateresco renacentista del Palacio de los Condes de Paredes en la actualidad.


  Se llevo a cabo el proyecto de restauración integrando en el nuevo edificio los elementos originales del primitivo palacio, tales como el pozo, la Capilla del Santo y el patio plateresco que hizo que este bello edificio fuera uno de los palacios renacentista más nobles de la época y que hoy se pueden admirar en lo que es llamado Museo de los Orígenes, en la plaza madrileña de San Andrés, en el barrio madrileño de La Latina, así llamado en recuerdo del hospital convento fundado en el año 1.499 por la humanista y escritora Beatriz Galindo, llamada “La Latina”. En este museo de los Orígenes o de San Isidro se encuentran los sepulcros de Beatriz Galindo y de su marido, el consejero de los Reyes Católicos, Francisco Ramírez de Madrid.

  El Papa Juan XXIII concedió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por bula “Agri Culturum” dada en Roma el 16 de Diciembre de 1.960, a instancias del cardenal español Plá y Deniel, quién consideró en 1.958 que los agricultores españoles debían de tener un santo patrono.

Bula AGRI CULTURAM” dada en  Roma el 16 de Diciembre de 1.960.

sábado, 16 de abril de 2016

Pedro Berruguete en el recuerdo


PEDRO BERRUGUETE EN EL RECUERDO


David, rey de Judá, de Pedro Berruguete
en la predela del retablo en la iglesia
parroquial de Santa Euralia de
Paredes de Nava.
   Hoy, para  las gentes de Paredes de Nava, para los palentinos, para los amantes del arte, para los profesionales, es hoy, digo, un día de satisfacción, de alegría, de sensación del deber cumplido, pues estamos todos aquí para ensalzar la figura de un genio de la pintura que, durante muchos años, siglos, según dicen sus biógrafos, fue injustamente olvidado.

   Pedro Berruguete, hijo de la austera meseta palentina de Tierra de Campos, de esta tierra que ayer fue corazón de la vieja Castilla, heredó el empuje, la fuerza y la constancia de las gentes de aquella época, y sabedor de su propio arte, no se conformó con lo que tenía, con lo que sabía, quiso más, pues dotado de la sensibilidad exquisita de los genios, había sentido ya en el interior de su alma la refinada llamada del renacimiento. Fiel a su destino, dicen sus biógrafos, emprendió el camino de la perfección, desplazándose probablemente por tierra desde este su pueblo natal Paredes de Nava, hasta la Italia renacentista, la Italia del esplendor, de la riqueza, de la cultura y cuando su alma se llenó de color, de formas, de figuras, volvió a su tierra, a su pueblo de Paredes de Nava y esparció por toda Castilla la belleza y esplendor de su pintura, de su arte.

   Durante el año 2.003, conmemoraremos  con una magna exposición de su obra pictórica, el V Centenario de la muerte  de este castellano ilustre, que tendrá lugar aquí, en este pueblo de Paredes de Nava, en su tierra natal, en la iglesia de Santa Eulalia que él conoció.

Salomón, rey de Judá, hijo de David,
de Pedro Berruguete
en la predela del retablo en la
iglesia parroquial de Santa
Euralia de Paredes de Nava.
   La Casa Regional de Palencia en Madrid, ha querido adelantarse a tal acontecimiento para pagar cuanto antes a este genio la deuda de olvido que con él tenemos, organizando este ciclo de conferencias sobre su persona y sobre su arte. Ello ha sido posible gracias a la colaboración y ayuda, como no podía ser menos, de un organismo impartidor de cultura, la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Centro Asociado de Madrid, un gigante de la enseñanza con más de 47.000 alumnos, un ejército de gentes con ansias, al igual que Berruguete, de saber, de aprender, de perfeccionarse y al frente de él, su capitán, Don Miguel Padilla, su Director, con cuyo esfuerzo y generosidad ha sido decisivo para la realización de estos actos. Gracias don Miguel Padilla, gracias don Manuel Ruiz Virumbrales. Gracias a la Excma. Diputación de Palencia, a la Obra Social de Caja España y como no, al Ayuntamiento de Paredes de Nava cuya alcaldesa Monserrat Infante Pescador, nos recibe hoy con la ilusión y con el empeño que poseen todas aquellas personas que han nacido con el firme propósito de defender y promocionar todo aquello que pertenezca a la tierra que les vio nacer.

   El pasado día 11, por la tarde, tuvo lugar en el edificio que posee la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, en el Paseo del Prado nº 30, la conferencia inaugural de este ciclo, titulada “Berruguete y la Introducción del Renacimiento” a cargo del profesor Dr. D Victor Nieto Alcaide, catedrático de Historia del Arte de la UNED, seguida de un ameno coloquio, en el que aprendimos mucho del arte de este nuestro pintor. Aprendimos que sus pinturas son consideradas hoy en día como unas de las mejores de todo el siglo XV europeo, que la valoración que hacen los historiadores del arte de su obra es muy alta, a diferencia de la valoración popular, pues su obra es poco conocida, quizás porque no ha habido de ella la divulgación suficiente. Por ello nosotros estamos hoy aquí.

Ezequías, rey de Judá, de Pedro Berruguete
en la predela del retablo en la iglesia
parroquial de Santa Euralia de Paredes
de Nava.
   Al día siguiente, Pilar Silva Maroto, Jefe del Departamento de Conservación del Museo del Prado, comisario de la magna Exposición V Centenario 2003 de Paredes de Nava, autor de un magnífico libro titulado “Pedro Berruguete” publicado por la Junta de Castilla y León en 1.998, nos llevó de la mano, pormenorizando amenamente el contenido de su conferencia "Proceso creativo en la obra de Berruguete: Los dos retablos de santo Tomás de Avila del Museo del Prado”, invitándonos posteriormente a visitar las obras del maestro en la sala número 57, del propio Museo del Prado.

   Hoy hemos llegado desde Madrid, siguiendo su estela pictórica, mucha gente adicta a la obra de este pintor, con ánimo de conocer mejor la belleza de la obra que dejó en la iglesia de Santa Eulalia y para finalizar aquí, con la emoción de estar en su tierra, estos actos que hemos organizado en su honor, con la celebración ahora de un corto coloquio sobre su persona que hemos titulado "El Paredeño Pedro Gonzalez Berruguete". Están aquí, a mi lado, doña Monserrat Infante, alcaldesa de esta villa, que brevemente nos va a exponer el Plan Director que con motivo del V Centenerio ha elaborado el Ayuntamiento, don Manuel Ruiz Virumbrales, doctor ingeniero de telecomunicación, profesor de matemática aplicada de la Politécnica, Exdirector del Centro Asociado de la UNED de Palencia y profundo admirador de la obra de Pedro Berruguete,que expondrá también, brevemente, la faceta humana y biográfica, y por último, don Eladio Torres Rodríguez, pintor acuarelista de la meseta castellana, que lleva impreso en la retina de sus ojos los vivos colores de estos campos, les expondrá a Vds. las técnicas y modos pictóricos que tenían lugar en la épocas de las que estamos hablando.

Exposición del Plan Director del 5º centenario de la muerte de Pedro Berruguete por la alcaldesa Montserrat Infante en el salón de actos del ayuntamiento en compañía de la corporación municipal.

Retrato de Federico de Montefeltro y de
su hijo Guidobaldo, uno de los cuadros
más famosos de Pedro Berruguete,
que se encuentra en Urbino en la
Galleria Nazionale delle Marche.
(Introducción a la conferencia de Pilar Silva Maroto el día 12-4-002 en la UNED, Madrid, José Herrero Vallejo)

   Buenas tardes señoras y señores:

   Ayer iniciamos en esta aula, en este mismo salón, la primera conferencia de este ciclo que la Casa Regional de Palencia en Madrid ha organizado para honrar la personalidad y obra artística del pintor paredeño Pedro Berruguete, adelantándonos a los actos propios del V Centenario, los cuales celebraremos, como dijimos, con una magna exposición de su obra que tendrá lugar en Paredes de Nava en el 2.003 en la iglesia de Santa Eulalia. Decíamos que no hemos podido contener este deseo y la Casa Regional de Palencia ha querido adelantarse a tal acontecimiento, para pagar cuanto antes, a este genio de la pintura, la deuda del olvido que con él tenemos, pues dicen sus biógrafos de fue olvidado, injustamente olvidado durante años, durante siglos. Decíamos también que estos actos, que este ciclo de conferencias sobre su persona y sobre su arte, ha sido posible gracias a la colaboración del Centro Asociado de Madrid de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, cuyo director, don Miguel Padilla, mentalizado en el saber y en el arte, no ha escatimado esfuerzos ni medios, a don Manuel Ruiz Virumbrales con su capacidad de organización, a la Excma. Diputación de Palencia, a Caja Duero , al Ayuntamiento de Paredes de Nava .por la ilusión y la eficacia demostrada. Gracias a Todos.
En la Casa Regional de Palencia en Madrid.

   Ayer con el profesor Nieto Alcalde, aprendimos mucho del arte de Pedro Berruguete, se nos dijo que sus pinturas están consideradas como unas de las mejores de todo el siglo XV europeo, que la valoración que hacen los historiadores del arte de su obra es muy alta, a diferencia de valoración popular, siendo su obra poco conocida quizás porque no ha habido de ella la divulgación suficiente.




















Doña Pilar Silva Maroto, nuestra conferenciante de hoy, es jefe de Departamento de Conservación del Museo del Prado, ha sido designada como Comisario de la Exposición del V Centenario de Pedro Berruguete que tendrá lugar en Paredes de Nava en el 2003,   y es autora de un Libro titulado Pedro Berruguete, editado por la Junta de Castilla y León en 1.998. Es un compendio de 355 páginas exhaustivo, que le supuso al escribirlo, un gran esfuerzo y durante su elaboración, ha reconocido que tuvo la sensación de vivir el día a día con nuestro pintor, desayunaba, comía, hasta dormía. Nadie mejor que ella misma para hablar de nuestro pintor. Muchas gracias.







Preparando el quinto centenario de la muerte de Pedro Berruguete.

Pedro Berruguete en Paredes de Nava.

Adoración de los Reyes Magos, comentado por Gabriele Finaldi. Museo del Prado.
La Virgen de la Leche, comentado por Pilar Silva Maroto. Museo del Prado.

jueves, 14 de abril de 2016

Recital de poesía en honor del escultor paredeño Alonso Berruguete en el 450 años de su muerte


Recital de poesía en honor del escultor paredeño Alonso Berrguete en el 450 años de su muerte



Escultura situada a la entrada del Museo
Arqueológico Nacional obra de José Alcoverro
y Amorós, 1892.
    Alcaldesa, miembros de la corporación municipal, compañeros de mesa, señoras y señores, vecinos y amigos que nos distinguís hoy con vuestra presencia, buenas tardes a todos.:

    Parece que fue ayer, cuando este pueblo, amante de la poesía y de la literatura, sintió la necesidad de seguir manteniendo vivo el recuerdo de nuestro poeta Jorge Manrique y así, muy acertadamente, fruto de esta necesidad, de este amor a todo lo que es poesía, que probablemente lleva el pueblo de Paredes en sus genes, ha sido, digo, la celebración anual de un recital de poesía, ya un clásico en el Agosto Cultural de nuestro pueblo, y que es el resultado de la ambición y esfuerzo de un pueblo deseoso de ser más y mantener su patrimonio cultural.

   Celebramos hoy el V Recital de Poesía, con el tradicional título de evocadoras palabras “Recuerde el Alma la Poesía” y nos congratulamos de dedicar este acto al recuerdo del maestro paredeño Alonso Berruguete, y ofrecerle de esta forma, un merecido homenaje en el 450 aniversario de su muerte. Es un acto más de los muchos que su pueblo está celebrando este año en su honor.


Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción en donde yace Alonso Berruguete, en el pueblo de Ventosa de la Cuesta
(Valladolid).
Lápida alusiva a su enterramiento.

    Dice un refrán castellano, que es de bien nacidos el ser agradecidos, por ello el pueblo de Paredes ha querido ser fiel a este dicho, pero sobre todo, ha querido recordar la memoria de un hijo ilustre, Alonso Berruguete y estrechar lazos de amistad con este genio que durante mucho tiempo ha sido olvidado aquí en su pueblo, mientras sus obras artísticas eran admiración de toda España. Por ello felicitamos a todas aquellas personas que han pensado en él, a la Comisión del 450 Aniversario Alonso Berruguete y en general, a todo el pueblo de Paredes de Nava que colabora con entusiasmo, por ello, gracias a todos, porque entre todos, hemos saldado, estamos saldando con satisfacción y orgullo la deuda histórica contraída con el paredeño Alonso Berruguete, el genial escultor renacentista del reino de Castilla.

    Pueblos que no rememoran su pasado, son pueblos que no encuentran su futuro, porque el futuro lo marca el pasado, ese pasado que acumula vidas, experiencias, alegrías que enseñan los caminos a seguir y más todavía, si esos tiempos pasados, esos viejos caminos, fueron gloriosos en poesía, pintura, escultura y en definitiva en un general buen hacer, pues los buenos haceres, tienen siempre una respuesta positiva.

    Paredes tuvo un glorioso pasado, las gentes de entonces sacrificaban sus cuerpos y espíritus y sino decidme ¿Pedro Berruguete, o su hijo Alonso, creéis que fueron a Italia a conocer lo mejor de entonces en vagón de primera? ¡Como pudieron¡ allí llegaron, no les importó él cómo, porque lo que querían era aprender, ser mejores, porque creían en ellos mismos. Ese es el mensaje del pasado, el mensaje que nos envían estos paredeños que fueron famosos, ese es el ejemplo que nosotros, como pueblo, debemos seguir. Por eso debemos de tener presente en nuestras vidas, el recuerdo del pasado, el recuerdo de las gentes y de sus haceres y padeceres, a aquellos que pasaros por aquí antes que nosotros, cuyo ejemplo debemos recordar, si de verdad queremos crecer. Un pueblo es lo que sus gentes pueden y quieren, y yo creo que Paredes quiere seguir siendo lo que en otros tiempos fue, pero todo no es sólo querer.

    Quiero brevemente contarles algo de la vida de nuestro protagonista de hoy, el homenajeado Alonso Berruguete, para lo que realmente estamos aquí: fue hijo, como rezan sus biógrafos, de Pedro Berruguete y Elvira Gonzalez, de los Gonzalez de la Torre de Santa Eulalia, “mujer muy principal y muy rica” según dicen. El bisabuelo de Alonso era de las Encartaciones y vino a Castilla desde el país vasco con Rodrigo Manrique primer conde de Paredes de Nava, ya que los Manrique poseían el condado de Treviño, en la provincia de Álava. Desde el bisabuelo de Alonso, dicen, hubo muchos de este apellido en Paredes y era familia acomodada, pues los Berruguetes todos tienen nombre y opinión de hidalgos y servían a los reyes con armas y caballos y eran hombres principales y ricos, dicen de ellos los historiadores.

    Alonso heredó de su padre la genialidad del genio artístico, trabajó en los talleres paredeños, viajó a Italia, aprendió de aquellos cuyas obras siguen siendo hoy ejemplo de la belleza que estremece al mundo, Miguel Ángel, Donattelo, Rafael. Fue pintor de cámara de Carlos I y especialmente escultor, y trabajó en muchos lugares españoles desde que estableció su taller en Valladolid, hacia 1.520, pues esta villa castellana era entonces el centro de la cultura y de la política en la región, en ella tenían sus casas los magnates y las familias de mayor prosapia y mayor abolengo. Se considera a Alonso el fundador de la escuela vallisoletana de escultura, uno de los principales focos del arte español del Renacimiento. Su obra maestra, el retablo del monasterio del Real de San Benito en Valladolid así lo atestigua, a pesar de los quebraderos de cabeza que le produjo este colosal trabajo.

    A nosotros, nos dejó una belleza de escultura, una Virgen con niño, la Virgen guapa como la llaman aquí. Pero también tenemos que agradecer a Alonso la ayuda y formación que dio a otro paredeño ilustre, a su sobrino Inocencio Berruguete, nacido en Paredes de Nava hacia 1.520, famoso escultor, una de cuyas obras de encargo de mayor envergadura fue la organización y disposición del nuevo retablo de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava que sustituyó al que había anteriormente de estilo gótico con tablas de Pedro Berruguete. Este trabajo lo hizo en colaboración con otro paredeño de adopción, famoso, el escultor Esteban Jordán, casado con una hermana de Inocencio. Se me ocurre que este elenco de Berruguetes, a los que tanto debemos, sus nombres debían figurar, por derecho natural, encabezando el nombre de algunas de nuestras calles, de nuestras calles principales, pues ellos también lo fueron de este pueblo.

    Para terminar, les diré que Alonso, según sus biógrafos, fue hombre que tuvo por igual el afán de ahorro y el de grandezas. Sus obras artísticas le produjeron muchas ganancias, y supo darlas muy útil y lucrativo empleo para de alguna manera conseguir y adquirir el título nobiliario de señor de una villa, equivalente hoy al titulo de conde. Lo intentó en Villatoquite,  pueblecito del Valle de Retortillo palentino, donde vivió con su mujer e hijos en una casa que ya se la llevó la indiferencia, la apatía y la desidia y al perder este señorío palentino, dada su relación con la corte, adquirió el señorío y la jurisdicción de Ventosa de la Cuesta, pueblo de la provincia de Valladolid en 1.558, compra hecha a doña Juana, hermana de Felipe II y allí reposan sus restos en la reciente reformada y magnífica iglesia de la Asunción, a donde le llevaron a su muerte en 1.561. En septiembre se cumplirán 450 años.Los paredeños, quizá, deberían visitarle alguna vez.

    Me acompañan en la mesa los verdaderos mantenedores de este recital poético,personas tan conocidas de todos Vds. que no necesitan presentación alguna, pues como les dije con anterioridad ya es el V año que celebramos este evento y ellos han sido, y son los conductores y protagonistas de “Recuerde el Alma la Poesía”.

    Miguel de Santiago, escritor, poeta, miembro de la Institución Tello Tellez de Meneses, palentino ilustre, entusiasta de todo lo que es cultura y amor por lo bello, comparte mesa con Luis Manuel Ruiz Virumbrales, de las verdes, frías y bravas tierras de Aguilar de Campoo, ingeniero, matemático, Vicerrector de la Universidad Nacional a Distancia, historiador, escritor y muchas más cosas, pero sobre todo ellos son amantes de su tierra palentina y amigos del pueblo de Paredes de Nava.

    Miguel de Santiago, Luis Manuel Ruiz Virumbrales muchas gracias en nombre del pueblo de Paredes por estar aquí de nuevo con nosotros y cuando queráis………



domingo, 10 de abril de 2016

Ventura y desventuras de una obra de relieve universal


VENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA OBRA DE RELIEVE UNIVERSAL

EL RETABLO DE LA IGLESIA DE SAN BENITO DE VALLADOLID

DE ALONSO BERRUGUETE


    Muchos genios de la humanidad han sufrido en sus propias carnes, en su vivir y aconteceres de la vida, la propia genialidad de su genio, y han pagado este regalo que el cielo les hizo con sinsabores, desalientos y a veces con la propia vida, ya que en ocasiones sus ideas innovadoras e iniciativas fueron incomprendidos por el resto de los mortales al tratar de modificar tendencias y creencias arraigadas en el tiempo.

    Este es el caso del paredeño Alonso Berruguete, a quién su pueblo, este pueblo de Paredes de Nava, está dedicando, durante todo este año de 2.011, actividades culturales, artísticas, lúdicas y de todo tipo en su honor y memoria de gratitud y admiración en los 450 años de su muerte. Sin embargo, Alonso sufrió y padeció lo excelso de su arte, lo incomprendido de aquellas formas nuevas para gentes ancladas en el pasado que no supieron digerir las tendencias que venían de tierras donde renacía una nueva cultura.

Monasterio de San Benito el Real, Valladolid, en donde inicialmente se instaló el retablo original de Alonso Berruguete.

    A su regreso de Italia, cargado e inspirado de arte, Alonso realiza numerosos trabajos y encargos, adquiere fama y entra al servicio del emperador Carlos I con tratamiento de magnífico señor. Y es tal su prestigio artístico que, encontrándose en Valladolid,  es elegido por la congregación benedictina de Castilla, la Orden de San Benito, la entidad de mayor altura y prestigio entre cabildos, cofradías, nobles o potentados de la ciudad, para construir un gran retablo para el monasterio de San Benito del Real de Valladolid, nueva sede central de la Orden en Castilla, que modificará la imaginaría con las nuevas tendencias renacentistas.

    Es motivo, este contrato, de gran asombro en los círculos artísticos e intelectuales, y sus condiciones se firman el 27 de marzo de 1.527, y dicho documento de compromiso, señala unas dimensiones totales del retablo de diez metros de ancho por catorce crecidos de alto, dispuestos en tres cuerpos verticales formando en planta tres lados de un supuesto decágono, abiertos a modo de tríptico. Allí se describen las representaciones de esculturas, pinturas, medallones, imágenes etc. unas impuestas por el Abad del monasterio y otras al arbitrio del maestro, y sólo se le exigía excelencia en los materiales:madera de tejo y buen pino para la arquitectura, nogal para la imaginaría estofada sobre oro sin más plata que la que requiriesen los escudos heráldicos, etc. El tiempo de ejecución y asiento de la obra queda fijado en cuatro o cinco años, y se da por hecho que la obra costará más dinero a Berruguete de lo que cobre en ese plazo, a razón de trescientos ducados de oro anuales entre las fechas extremas de la firma del contrato, a fines de marzo de 1.527 hasta noviembre de 1.532, en que Alonso comunica a sus jueces que está acabado y asentado todo el retablo.


Imágenes del retablo fragmentado original de San Benito el Real situado hoy en el Museo Nacional de Escultura, Valladolid.

    Conocidos son los incidentes y consiguientes disgustos que surgieron al entregar Berruguete su obra. Se había estipulado, según costumbre, que dos maestros, uno por el cliente y otro por el artista examinasen la obra y dictaminasen si el encargo había cumplido el contrato de ejecución y si la obra reunía las condiciones de excelencias artísticas de material y de maestría en consecuencia con el precio estipulado. En caso de discrepancia, un tercer perito decidiría, pero esta obra tropezó
desde sus primeros intentos con la falta de colaboración de los maestros de la época que se negaron a representarle, lo que obligó a Berruguete a acudir a un maestro extranjero para contrarrestar las críticas exageradas del maestro Andrés de Nájera,perito representante del convento por lo que hubo de nombrar un tercer juez, el escultor Felipe Birgani artista de elevado rango y prestigio social.
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    El 29 de Julio de 1.533, es un día aciago para Berruguete, pues se le comunicó solemnemente en esta fecha el dictamen de la sentencia arbitral de los jueces francamente denigrador de la obra, recreándose en señalar defectos, descalificando a Alonso como artista y más aún como artesano y reducirle sino a negarle, el beneficio económico de la obra.

Detalle escultórico del retablo.

    Esta condena artística, impuesta a la obra magna de Berruguete, parece hoy injusta y quizá el motivo de este ensañamiento, fue la rivalidad de escuelas o formaciones artísticas diferentes: gótica o flamenca en Andrés de Nájera, y renacentista o italiana en Alonso Berruguete y que obedeciese también a la reacción de un artista mediocre resentido ante la presencia arrogante del genio.

    La verdad es que este retablo de Berruguete, es la obra de un genial artista, pues consigue una solución de conjunto con unidad grandiosa en el trazado, pero que descuida, lo correspondiente a la propia artesanía, algo realmente incomprensible para el maestro Nájera en que el arte era para él la ejecución impecable. El maestro ante tales críticas y con el objeto de cobrar sus trabajos, atiende y cumple con humildad las modificaciones exigidas por sus jueces peritos, pero sin atender aquello que él estimaba más: lo expresivo de sus personajes.

    Es de suponer que A. Berruguete sintiera, en lo más profundo de su alma de artista y para siempre, las afrentas sufridas por su obra magna por parte de sus propios compañeros. Muchas veces estas heridas cicatrizan mal o no lo hacen, a pesar de disfrutar de una larga y exitosa vida artística y siempre suelen perdurar en la profunda intimidad de los agraviados.

    Pero A. Berruguete nunca pensó que en el transcurso de los siglos, cuando la cultura y el arte se suponía que había aflorado y arraigado más en los pueblos, que surgieran vicisitudes y hechos propios de movimientos políticos de desventura que afrentaran de nuevo su obra maestra, esta vez de forma devastadora.

    La ley de Desamortización de Mendizábal en 1.836, expulsó a los monjes benedictinos de este monasterio, y cerrado al culto, lo transformó en cuartel milita, lo despojó de todas  sus obras de arte. Se desmonta el retablo de forma brutal y descuidada para trasladarlo al entonces Museo Provincial de Bellas Artes, creado a raíz de la ley de Mendizábal y son amontonados sin orden, concierto ni cuidado, en los sótanos del edificio de Santa Cruz.

  Intentos posteriores de instalación ambiental, utilizan indiscriminadamente pedestales, basamentos etc. y la mezcla de los elementos del retablo con fragmentos de otros más o menos coetáneos, la mutilación de los trozos por un ignorante acoplamiento, serrándolos cuando no era posible acoplarlos a la nueva función museística y las recomposiciones, hechas arrancando molduras, invirtiéndolas o sustituyéndolas por otras, muestran el escándalo y despreocupación de un pueblo.

    En 1.930 se encarga, con lo que quedaba  del retablo mayor   de la iglesia conventual de San Benito,  el intento de recomponer el retablo para su instalación en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, en el antiguo Colegio de San Gregorio. Empeño que realiza el arquitecto Don Constantino Candiera Pérez, organizador del museo durante mas de treinta años, perfeccionista y por tanto descontento siempre desde que comenzó la tarea de disponer el edificio de San Gregorio para su fin actual.

    Creemos que si hoy tuviera Berruguete la posibilidad de conocer la situación de su obra magna, fragmentada en cuatro composiciones por los distintos niveles de altura de su gigantesca obra original, molesto y perplejo, pediría que volviera a como él lo realizó, a sus orígenes, a aquel lugar de donde no debía de haber salido.










José Herrero Vallejo.