Mostrando entradas con la etiqueta Misceláneas y recuerdos palentinos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Misceláneas y recuerdos palentinos. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2016

Campos. Tierra de pan y vino


CAMPOS. TIERRA DE PAN Y VINO


Las gentes forasteras, que no son de aquí, cuando se refieren a estos territorios de la meseta palentina, conocidos con acierto como “Tierra de Campos”,   les llaman simplemente Campos, porque todo lo que allí se ve es tierra, siLn más, tierras descaradamente desnudas, que se alargan hasta el infinito, sin nada que se interponga en su visión y todo ello es de su misma naturaleza, sin nada distinto que llame la atención del viajero.

Ya lo dijo el poeta:

“Que llaman Tierra de Campos
lo que son campos de tierra”.

Muchos de estos pueblos de esta interminable llanura, además de tener su correspondiente nombre propio, que los distingue de los demás, tienen un sobrenombre o apellido que los iguala a todos y es siempre el mismo “Campos”, que es lo que predomina y que claramente los define como son y donde se encuentran.

Tierras llanas, entre caminos y veredas, que se descuelgan en suaves laderas, se elevan en sencillas lomas, otras se pierden llaneando, coloreando su recorrido con rojizas tonalidades que alternan con otros rojos, amarillentos y grisáceos, que transmiten la seriedad de un paisaje dominado por los vientos del norte, que abaten y moldean la desierta superficie, ocupada, aquí y mas allá, por grupos de casas, construidas la mayoría de ellas, también de tierra, con adobes y tapiales.

Tierra de Campos fue el granero de Castilla, y lo fue cuando el grano de trigo era oro y como oro que era, su posesión no era fácil, exigía esfuerzo y sacrificio humano y así, estos hombres de la meseta triguera, fueron esclavos de la misma tierra, que compensándolos les daba de comer, comida frugal y escasa.

Y así es el título de este escrito, que hoy traemos a colación, que corresponde a un artículo que llena las primeras páginas de un recetario tradicional de la Tierra de Campos palentina, publicado hace años, por una institución denominada Araduey-Campos, amante de estas tierras y de estos campos.

Transmite algo de lo que fue la batalla que todos los años libraban los labradores con una tierra indómita y exigente, que no se dejaba fácilmente dominar, trabajos y padeceres que no hay que olvidar, por eso estas gentes tienen un necesario recuerdo en este, también, humilde rincón.

Dice así con el mismo título:

Agustina Díez, natural de Villaturde y vecina de Villoldo, nos recuerda a sus 87 años que Campos era una tierra de pan y vino. Todo giraba en torno a la siembra y a la cosecha y eso determinaba el plato en la mesa. Legumbres y sopas saciaban el hambre pero sin duda el plato más socorrido todo el año era el cocido. De eso pueden dar fe los agosteros contratados en Carrión, que de San Pedro a San Antolín marcaban el ritmo en la cocina ya que en lo apalabrado entraba la pensión completa. Y como los días eran largos , se comía seis veces. La bebida era otro alimento generoso, ya que cada persona consumía de dos a tres litros de vino en botija redonda con pitorro. Vale la pena en honor a esos jornaleros del campo contar someramente uno de sus interminables días, que poco variarían de un lado a otro de la comarca. A las doce de la noche salían a acarrear la mies hasta las cuatro de la mañana que hacían un alto para desayunar queso de oveja, cebolla y pan. Pasarían cinco horas acarreando y esparciendo hasta que a las nueve de la mañana almorzaban sopas hervidas o patatas con sebo y pimentón. Después acometían la trilla y ese era el momento en que dormían a relevos, entre holladura y holladura. A la una y media, mientras se daba vuelta a la paja, llegaba la esperada comida, sopa de cocido con fideos, garbanzos con repollo,carne de oveja vieja, relleno, chorizo y tocino, de postre cebolla. La labor continuaba y hacia las siete de la tarde unos aparvaban y otros iban a por el último carro de mies tras merendar queso con cebolla, alguna onza de chocolate o fruta.

A las nueve se cenaba patatas con bacalao. Y de diez a doce dormían, para repetir el mismo horario todos los días hasta el último, que se celebraba con un menú especial llamado botifuera. Dicho de otra forma, gallina en pepitoria, pues las aves de corral y las palomas era otro recurso culinario de familias con posibles, especialmente en momentos festivos.

                                                                       José Herrero Vallejo

domingo, 22 de mayo de 2016

Las candelas palentinas


“LAS CANDELAS” PALENTINAS


Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Calle, patrona
de Palencia, también llamada "de la Compañía".
El mundo rural de esta estepa castellana, espera siempre, con cierta ansiedad, la llegada del día que denominan "Las Candelas" o "Candelaria", que es justamente el día dos de febrero. Y es así, porque la llegada de Candelaria a estas tierras, parece como si trajera un pasaporte hacia el buen tiempo, hacia un clima más benigno, pero siempre que haya suerte, pues la tradición milenaria, reflejada en refranes, asevera : “Si la Candelaria llora el invierno va fora, si la Candelaria ríe el invierno sigue”. Y es que aquí, en esta región, si “Candelaria ríe”, continúan las heladas nocturnas invernales que congelan el ambiente, atemorizan a las gentes, campos y sembrados, pero si “llora”, si llueve, el ambiente es blando y apacible. De todas formas, la Candelaria es la antesala de la primavera y así se celebra.

Y en la ciudad de Palencia, ese día, es fiesta patronal, festejan a la Virgen de las Candelas, que es venerada aquí, desde muy antiguo y su denominación o nombre primitivo, tanto de la imagen, como el de la ermita donde se encontraba la Virgen, así como el de la Cofradía que la sustentaba, recibían entonces el nombre de Nuestra Señora de las Candelas. En esta pequeña ermita de otros tiempos y de la que hablamos, situada entonces en la calle San Bernardo de la ciudad de Palencia, existían desde principios del siglo XV dos figuras o imágenes de la Virgen, una llamada la pequeña o de los milagros, situada en el altar mayor y propiedad del Cabildo y otra propiedad de la Cofradía, situada sobre la puerta de entrada, en la calle. Dicen las gentes, que los lugareños de aquel entonces, se detenían brevemente a saludar a esta imagen cuando pasaban por esta calle, y si tenían prisa o las puertas del santuario estaban cerradas o llena de gente, no entraban en la ermita, lo cual contribuyó con el tiempo a que fuera sustituyéndose la primitiva denominación de Nuestra Señora de las Candelas, por la de Nuestra Señora de la Calle.

La proclamación oficial como Patrona de Palencia capital, ya con este nombre popular, fue realizada por el Papa Pio XII mediante un Breve en 1947, siendo obispo el Dr. Lauzurica, año en que se erigió también la cofradía del mismo nombre, con su mayordomo, cofrades y camareras. La coronación canónica de la imagen tuvo lugar el 8 de junio de 1952, siendo obispo el Dr. Souto Vizoso.

Esta pequeña imagen es una talla en madera policromada del siglo XV, de autor desconocido, llamada también, popularmente, la "Morenilla", sobre la que no faltan leyendas acerca de su procedencia.

Se venera en la actualidad en la iglesia de la “Compañía”, denominada popularmente así por haber pertenecido anteriormente a la Compañía de Jesús, aunque actualmente es más conocida como de la Virgen de la Calle, en donde recibe culto desde 1.769 y a donde fue trasladada, cuando los jesuitas fueron expulsados de España por el rey Carlos III, al demostrarse su intervención en el famoso levantamiento del pueblo contra el marqués de Esquilache y por este motivo, al ser abandonada dicha iglesia en 1.764, fue reutilizada entonces por el cabildo, como parroquia santuario de la imagen de la que era denominada entonces, Nuestra Señora de las Candelas.

Se celebra su festividad el día 2 de Febrero y comienza por una misa con bendición de las candelas o velas en su santuario y después, en solemne procesión, acompañada por su cofradía y por cientos de palentinos portando las candelas. La comitiva se dirige a la catedral en donde tiene lugar una misa solemne con asistencia del obispo, cabildo, religiosos y religiosas, cofradías y autoridades civiles y el pueblo entero y el alcalde de la ciudad hace la ofrenda a la Virgen. Después, matanza del cerdo en la plaza mayor y degustación por la tarde de sus productos, "chichurro", morcillas, torreznos como recuerdo de la antigua usanza, propiciada ya por los romanos.

Ha sido de siempre curiosidad, el conocer el origen y significado de estas fiestas de las candelas, y adentrándose en su conocimiento, dicen los investigadores que tuvo su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta llamada de “los lupercales”, precisamente en estas fechas del mes de febrero. Su nombre deriva supuestamente de lupus (lobo), y conmemoraba la estancia de los gemelos Rómulo y Remo en la gruta llamada “lupercal” asentada en el Palatino, una de las siete colinas de Roma, donde fueron amamantados por el fauno “Luperco” tomando la forma de una loba. Esta fiesta la realizaban los “lupercos”, gente joven que a manera de sacerdotes, en estas fechas, blandiendo tiras de cuero procedentes de la piel de animales sacrificados por ellos mismos, azotaban a la gente, lo que equivalía a un acto de purificación, acompañado de teas y cirios y antorchas encendidos con cánticos y letanías, pidiendo protección contra la muerte y a favor de la fertilidad, recibiendo este acto o acontecimiento el nombre latino de februatio, de donde dicen algunos historiadores que el nombre de este mes de febrero procede posiblemente de estos hechos.

Con el paso del tiempo, el papa Gelasio I prohibió y condenó en el año 494 esta celebración pagana de los Lupercales, y se sustituyó por una procesión de candelas, acompañada de cánticos y letanías de claro sentido cristiano.

Años más tarde, se cree que en el siglo X, a esta celebración incorporó la iglesia católica la liturgia de la Presentación del Niño Jesús en el Templo y Purificación de la Virgen, que tenía que realizarse en un plazo de 40 días después de Navidad, según la ley de Moisés, lo que corresponde exactamente al 2 de febrero, permaneciendo en esta fecha la costumbre procesional, acompañada de cirios encendidos y bendecidos, y era costumbre que, los que no llegaban a consumirse, se llevaban a las casas para encenderlos en casos de peligros, tormentas etc.

Hay que decir, para comprender mejor las cosas, que la palabra candelaria, procede del mundo latino y significa arder, brillar con blancura por efecto del calor desprendido, y procede del verbo “candere”, recibiendo en nombre de candela en el mundo cristiano a todo aquello que arde y da luz.

La fiesta de la Candelaria, como ya hemos dicho, es un punto intermedio entre el principio y el final del invierno, y a este santoral se ha unido de siempre, como punto de referencia, las labores y actividades agrícolas, haciendo referencia a la climatología, con la esperanza de la retirada de los fríos, lo cual se recogía en numerosos refranes populares que quieren acertar o predecir la climatología, partiendo de esta fecha.

“Por la Candelaria ya ha crecido el día una hora entera” “En febrero busca la sombra el perro” y… bueno por “San Blas la cigüeña verás y sino la vieres años de nieves” y otros muchos, y ello es verdad, pues, entre otras cosas, era costumbre entre las gentes del campo, restringir los contratos de pasto para el ganado, pues a partir de estas fechas, en los prados brotaban ya hierbas nuevas.


José Herrero Vallejo

jueves, 19 de mayo de 2016

Grigori Perelman prefiere las lentejas


GRIGORI   PERELMAN  PREFIERE  LAS  LENTEJAS

Grigori Perelman, matemático ruso
de origen judío nacido en Leningrado en 1966.
El quehacer científico no se encuentra entre aquellos que rinden importantes beneficios económicos, y puesto que no se espera recompensa económica ¿qué puede mover a algunas personas a consagrar su vida a la investigación? La respuesta depende de cada caso individual,pero generalizando, dos son los aspectos fundamentales que componen la vocación de la mayoría de los científicos. Por un lado, la irresistible curiosidad por la naturaleza, el deseo de comprenderla y comprender las leyes que la rigen. El científico de vocación, no descansa cuando abandona su lugar de trabajo, se lleva sus problemas a casa, no se olvida de ellos, come y cena con ellos y, además los sueña, y al levantarse, se los encuentra también en su pensamiento. El científico ha nacido así y ello le ha llevado a elegir su forma, su modo de vida y vive su vida consecuentemente, con deleite, con alegría, paladeando con satisfacción todo aquello que su imaginativa mente le ha llevado a conocer. Por otro lado, en contraposición y quizá con más interés que el propio deseo de riquezas, el científico busca en general el gusto por la gloria, no renuncia al reconocimiento por parte de los congéneres de sus propios logros, ya que parece ser que ello, la gloria, forma parte de la propia naturaleza humana.

Nuestra sociedad, atenta a tales necesidades espirituales, ha creado para disfrute de estos científicos, medios compensatorios de disfrute y vanagloria y así nacieron, hace ya siglos,  los premios y distinciones de grata resonancia en el mundo científico y en la sociedad entera. Y con ellos surgió, como es lógico, la natural carrera de unos y otros por conseguir tales honores.

En estos últimos tiempos,  algunos sectores de la sociedad mundial, se preguntan si los honores y los premios son deseables y algunos, los más extremistas, sugieren y solicitan a los gobiernos e instituciones su abolición,  alegando que estos, la mayoría de las ocasiones corresponden a inevitables presiones  e influencias de “los cofrades de una misma cofradía”. Habría seguramente, dicen, más dignidad en el mundo de la creatividad, si científicos y artistas no tuvieran premios.

En 2010 rechazó un premio de resolución
matemática por valor de un millón de dólares.
Estos pensamientos o maneras de ver las cosas de la vida, asaltaron hace siglos al famoso y cautivante sabio griego Diógenes, cuya figura se ha convertido en leyenda y su vida está llena de anécdotas, todas ellas basadas en la crítica despiadada y burla de las instituciones sociales. Dice una de ellas que,  encontrándose Diógenes  en absoluta austeridad, con vestimenta descuidada y sentado a la entrada del barril donde vivía, comiendo  lentejas, se le acercó un alto funcionario que le afeó su conducta animándole, dada su reconocida sabiduría, a abandonar esa vida y recibir, como merecía, lisonjas y honores de los poderosos. Diógenes, que vivía según sus propios valores y amaba la autosuficiencia, le respondió diciéndole que fuera el mismo el que aprendiera a comer lentejas, así no tendría necesidad de adular a unos y otros, porque comiendo sus  propias lentejas, se encontraría a si mismo y a su propia felicidad, sin necesidades de. otros

Grigori Perelman, la mente matemática más prestigiosa de los últimos tiempos, ganador de la medalla Fields 2006, descubridor de uno de los problemas matemáticos más complicados de los últimos tiempos, no acudió al Congreso  Internacional de Matemáticos de Madrid a recoger su premio de las manos de nuestro Rey Juan Carlos.

Perelman no quiere que se fijen en él, ha preferido seguir viviendo modestamente, con su madre, en San Petesburgo, degustando y saboreando sus propias lentejas, que para eso son de su propia cosecha. 


José Herrero Vallejo

miércoles, 6 de abril de 2016

Celinda es nombre de flor


CELINDA


   Celinda es nombre de flor, de flores olorosas y fragantes, que en racimos blanquecinos, adornan los verdosos y altivos arbustos que embellecen nuestros parques y jardines. Flores de pétalos blancos, que en primavera temprana, brotan entre las verdes hojas, vistiendo así su tronco de albinos colores, esparciendo generosos un mensaje de suave fragancia.


   Celinda es también nombre femenino, pues algunas mujeres, atraídas por tan irresistible tentación, pidieron prestado su nombre a las flores y alguna hasta se lo robaron, para así poder parecerse a ellas y llevar consigo la atracción de su belleza y el perfume oloroso emanado de su esencia.

   Celinda es una conocida mujer palentina que tuvo la suerte de haber sido revestida de tan atrayente nombre y desde entonces, lleva con ella la elegancia en su porte, en su ser y sentir y,  consciente de tal responsabilidad, va llenando su vida de buen hacer y admirado pasar. Fortalecida de suaves y desenvueltas maneras y forjada en la férrea voluntad de querer ser, ha consumido mucho tiempo de su existencia en la preocupación por el bienestar de los españoles y ha ido creciendo y ocupando amplios espacios políticos, como también lo han hecho en su medio los arbustos, que llevan su nombre, en nuestros parques y jardines.

Arbusto ornamental de jardines muy decorativo que desprende un olor dulce que recuerda al azahar, llamado también Flor de Ángel.

   Celinda ejerce de palentina porque su nombre está profundamente enraizado en estas tierras, las mismas que todos los años llenan los graneros de nuestras casas y por eso ella quiere estar aquí, con los suyos, en su ciudad, dirigiendo los destinos, el día a día palentino. Muchos también quieren lo que ella quiere y en un emocionante y populoso acto que tuvo lugar en su Palencia el último día del pasado mes de septiembre, en olor de multitud, fue propuesta como candidata oficial para acceder a la alcaldía palentina, en las próximas elecciones municipales.

   Celinda pertenece a ese grupo de mujeres nacidas en esta tierra, descendientes de aquellas que durante siglos permanecieron calladas, manteniendo con esfuerzo la dignidad y economía de las familias castellanas, que sobradas de fuerza y energía, valientes y seguras, han decidido renunciar a su comodidad para intervenir en la vida pública.

   Celinda, si consigue lo que pretende, será la primera mujer que ocupe el puesto de alcaldesa de la ciudad de Palencia y a su tiempo, otras muchas mujeres ocuparán también los espacios políticos que merezcan, en una carrera política que comenzó cuando una admirable mujer, Clara Campoamor, consiguió para ellas, por primera vez, hace ahora setenta y cinco años, el derecho a votar, en igualdad con el hombre, como un ejercicio de libertad.


José Herrero Vallejo

lunes, 14 de marzo de 2016

San Sebastián martir

SAN SEBASTIÁN MARTIR

Un patrono protector
   
Martirio de San Sebastián,
patrono del pueblo de
Paredes de Nava. Pintura
de Pedro Berruguete que
se encuentra en Urbino,
Galleria Nazionale de la
Marche.
Muchos pueblos de nuestra provincia, y muchos más del orbe católico, celebran en esta fecha del 20 de Enero la festividad de San Sebastián, un mártir cristiano cuya existencia se pierde en la leyenda, en el siglo III de la era cristiana.
    Dicen de él, que fue un joven y apuesto legionario romano que vivió en los tiempos del emperador Diocleciano, fue miembro de la guardia pretoriana y distinguido soldado, que haciendo caso de su sentir personal, siguió la senda espiritual que en aquellos tiempos proscritos iniciaba un recorrido que ha llegado hasta nuestros días.
   Cristiano convicto, luchador por su ideal, sufrió persecución y fue condenado por sus innovadoras creencias religiosas a morir asaeteado y así fue, pero sus ejecutores, compañeros de armas, colocaron los dardos en las partes de su cuerpo no vitales. y Sebastián vivió para contarlo. Sin embargo, su fe le hizo persistir en tan arraigadas y peligrosas creencias, y condenado de nuevo, cumplida la sentencia, arrojaron despreciativamente su cadáver a un inmundo lodazal. Irene, más tarde, Santa Irene, recogió sus restos que fueron enterrados en la catacumba que hoy todavía lleva su nombre. La Iglesia muchos siglos más tarde, santificó a este cristiano y dedicó su recuerdo a ser patrono y señor protector de pestes. Los pintores y otros artistas, eligieron su cuerpo para escenificar la belleza y fortaleza física del sexo masculino.
   En plena Edad Media, la peste bubónica asolaba a pueblos y ciudades y estas gentes, permanentemente enlutadas, desprovistas de otros medios, haciendo uso de su espiritualidad y creencias, se encomendaron a este santo para que les protegiera de tan desoladora epidemia que diezmaba los pueblos y destruía familias e ilusiones.
Procesión del Santo el día 20 de enero en
Paredes de Nava.
   En nuestra provincia palentina fue Paredes de Nava,   uno de ellos, y consta en los escritos del siglo XV, que este pueblo castellano, agobiado por tales males, encomendó su protección a este santo,  y aliviándose de tales plagas, agradecido, hizo voto de villa perpetuo y, desde entonces,  fue San Sebastián su patrono. Como sucede muchas veces, y en el transcurso del tiempo, curado el pueblo de tales desgracias. y teniendo el ser humano, como es sabido, una cierta tendencia al olvido, el famoso e insigne paredeño, obispo que fue de Oviedo, don Gregorio Ceruelo, conde de Noreña, en el año 1797, obligó al pueblo a confirmar el voto, exigiendo que este día siguiera siendo festivo. con prohibición de trabajar, como tradición heredada de padres a hijos.
  Desde tiempos conocidos, el 20 de enero, las autoridades religiosas, civiles y militares, acompañadas del pueblo entero, acuden al mediodía a Misa solemne, renovándose en ella el Voto: La autoridad municipal, de pie, en el altar mayor, con voz grave y severa, dice así: “Te pedimos, una vez más, Señor Sebastián, misericordia a ti, y renovamos nuestro voto de reconocerte siempre como abogado y patrón de esta villa, y prometemos, que el día que la Santa Madre Iglesia celebra tu fiesta, sea en nuestra villa fiesta de guardar. Esperamos, Señor Sebastián, que tu intercesión con nuestro Señor Jesucristo, alcance alivio a esta villa y libre a sus vecinos del terrible mal de las pestes de este siglo: recibe los votos de los vecinos de esta villa que guardaran ellos y sus descendientes." AMEN
   Después inician un desfile procesional encabezado por todas las cofradías, con sus pendones y estandartes desplegados, en un recorrido que en otros tiempos consistía en dar hasta tres vueltas a la iglesia, testificando de esta forma su devoción y entrega. A continuación, les sigue en una adornada y florida plataforma, la pequeña y hermosa imagen del santo, cuyas andas soportan los hombres en un caminar solemne, escoltados por una gran comitiva, cuya retaguardia la integra una formación de caballería engalanada. que sustituye a las antiguas y queridas “mulillas”, parejas de acémilas mulares, que liberadas en este día de su trabajo, limpias y relucientes, exhibían antiguamente un bello y artístico esquileo, adornadas de cintas y "espejillos" de colores, que al caminar, hacían sonar sus cascabeles y esquilas, en una competición de amor y pasión de un pueblo amante de lo suyo.
   Música, degustación de churruscados torreznos, chorizos y demás alegrías, acompañados de buen vino, y mejor pan, ofrecidos por el Ayuntamiento, en fraterna compañía, completan este día de San Sebastián, al que pedimos que nos siga protegiendo contra los males que hoy en día nos acechan y afligen.

En otros tiempos, el día de la fiesta de San Sebastián, las familias labradoras engalanaban a sus “mulillas” con vistosos adornos, cascabeles y esmerado esquileo, acompañando al Santo en la procesión y recorriendo las calles transmitiendo alboroto y alegría. Fotografía de "Paredes de Nava, Imágenes del ayer".

José Herrero Vallejo

domingo, 13 de marzo de 2016

¡Ayudadme por favor!


¡AYUDADME POR FAVOR!


   ¡Ayudadme por favor! ¿No veis como estoy? ¿No tenéis ojos o no queréis ver? Me estoy muriendo, rompiendo a trozos. Todos los días algo de mi cuerpo se desprende y cae al suelo desde lo alto. Con estas últimas lluvias mis cimientos se han reblandecido todavía más, me siento agonizar y presiento que estoy en peligro de muerte inminente.

   Por si acaso no sabéis quien soy, me voy a presentar: Soy la Iglesia de San Juan de Paredes de Nava. Ya desde lejos se pueden ver todas mis vergüenzas, que son las vuestras, que son la de todos los que ignoráis esta situación que estoy sufriendo. Nací hace muchos años, me construyeron con el esfuerzo,trabajo e ilusión de mucha gente y costé mucho dinero y sacrificio a los paredeños. Durante siglos he sido testigo de alegrías y desgracias y no os hacéis ni idea de lo que yo he visto y sentido a lo largo de todo este tiempo. Fui muchas veces atalaya para divisar a los enemigos, mis campanas tocaron miles de veces a rebato, he presidido grandes solemnidades, he sido visitada por grandes dignidades, he sido para muchas de vuestras gentes refugio y remanso de penas y sufrimientos, de gozos, de despedidas...

   Nunca pensé, después de más de quinientos años, que llegaría a verme como estoy, que mis atenciones y desvelos iban a ser pagados con la indiferencia y el olvido de mi propio pueblo. Quizá he tenido mala suerte y esta grave enfermedad que padezco ha coincidido con tiempos desconsiderados, con gentes que creen que hacer una carretera u otras cosas es más prioritario que yo misma.

   Os quiero recordar que yo represento vuestro pasado, vuestra hidalguía y nobleza y doy fe que este pueblo de Paredes fue conocido en el mundo por su arrogancia, por su cultura, por su interés artístico y yo soy una muestra de todo aquello. Por eso no puedo comprender lo que está pasando conmigo o quizás: ¿ Es qué ya no tenéis nada del exquisito espíritu y genialidad que sobraba a los paredeños del pasado y de lo que tanto presumís ahora en Memorias y Esplendores? Yo pertenezco también a la época de la riqueza y de los esplendores, pero a mí me habéis olvidado, no quiero pensar que me estáis condenando a la ruina por no tener la belleza que aparentan mis hermanas.

   Sé, por lo que veo a diario desde la ruina de mi torre, que tenéis medios económicos y materiales como jamás aquí, en este pueblo han existido, lo que falta es interés, porque como todos sabemos, querer es poder. Como Torre de San Juan de todos los tiempos, os quiero advertir que si yo caigo, si me derrumbo, conmigo también os vais vosotros y pasareis a ser uno de los muchos pueblos que no tienen pasado que enseñar porque lo han dejado arruinar y os lamentareis. Algún día, cuando os digan que el turismo es muy importante para estas tierras en que la industria y la agricultura pasan por tiempos difíciles, si yo no estoy, lo tendréis más difícil.

   ¡Ayudadme por favor! yo también soy de Paredes, ahora os necesito, no pido para mí, pido para todos vosotros.


José Herrero Vallejo

miércoles, 9 de marzo de 2016

Homenaje a un poeta


PRESENTACIÓN HOMENAJE AL POETA PALENTINO JOSÉ MARÍA FDEZ NIETO




 Paredes de Nava Agosto Cultural viernes 14 agosto 2009.

   Señoras y señores, queridos amigos, buenas tardes a todos:

   En estos lugares nuestros en donde Castilla guarda algo de su corazón…

   En estos lugares nuestros, en donde los campos son todo tierra, y en donde la tierra luce con descaro su desnudez….

   En estos lugares nuestros, donde nace el trigo y donde el pardo color de la tierra se vuelve violentamente verde, y el verde, cansado de tanto verde, buscando su propio destino, de torna, para morir, cereño y amarillento…

   En estos lugares nuestros, donde el cielo es todo azul y a veces sin quererlo se revuelve sombrío y nubloso…

   En estos lugares nuestros, donde los aires son siempre vientos y en donde los vientos, sin saberlo se calman en apacibles y mansos atardeceres…

   En estos lugares nuestros donde nacemos y morimos, en donde reímos y lloramos; en donde la nieve nos viste de blanco, y el tórrido sol nos tuesta sin piedad…

   En estos lugares nuestros de bella austeridad, de ricos contrastes, de violentos y encontrados sucesos que golpean y hieren nuestras vidas, las almas sensibles de estos lugares, dotadas de genialidad poética, recogen y hacen suyos estos contrastes como si fueran herramientas de trabajo, que tamizados y transformados en su ser, los hacen poesía. Es por ello, por lo que en Castilla y en lo castellano, han encontrado siempre los poetas motivos para rellenar con belleza las líneas y estrofas de sus poesías, y en donde el poeta, ayudado por estos lugares nuestros, se hace todavía mas poeta.

   Hoy nos hemos reunido aquí para celebrar por tercer año consecutivo este acto, un Recital de Poesía Española, que hemos llamado con acierto “Recuerde el alma la poesía” pues expresa claramente lo que con ello queremos decir, un remover de nuestros sentimientos espirituales dirigidos a la utilización bella de la palabra, de la métrica y de la rima.

   Este titulo tiene el sonido sonoro del genio de la poesía, de nuestro Jorge Manrique, de ese Jorge de rostro adusto y penetrante mirada que encierra amor paternal, lirismo, genialidad y poesía.

   Nuestros mantenedores y directores de este recital poético, Don Miguel de Santiago y Don Luis Manuel Ruiz Virumbrales, tanto monta Miguel como Manolo, son personas conocidas y muy queridas en este pueblo, a las que estamos muy agradecidos, pues son ellos con su ánimo e interés, los que hacen posible este recital. Ellos también son palentinos, Miguel es hijo de esta recia meseta castellana de Tierra de Campos, nacido en el cercano y hermano pueblo de Fuentes de Nava, ilustre palentino que en su juventud decidió ya dirigir sus pasos por aquellos caminos que llevan a la formación universitaria, a la formación espiritual, al refinamiento del conocimiento humano, al uso del estudio como herramienta de trabajo. Y en esta línea ha trabajado siempre, y dotado de sensibilidad exquisita, ha sabido aprovechar los aconteceres de estos lugares nuestros y hacer con ellos también poesía.

   Manolo es de Aguilar de Campoo, de aquel lugar donde estas mismas tierras nuestras, cansadas de tanta monotonía, de tanta llanura, se arrugan y se hicieron montaña, y teñidas de espléndido verde, lucen y dan fuste a sus gentes, por eso Manuel Ruiz Virumbrales tiene el color amarillento de la meseta y el verde de la montaña, por eso es polifacético, científico, historiador y sobre todo, después de muchas cosas, amigo de sus amigos.

   Hoy además nos reunimos aquí para homenajear a un poeta de Tierra de Campos, José María Fernández Nieto, que impregnado de cielos azules, rodeado de un mar de tierra parda, enardecido de fríos y calores, abrasado por muchos fuegos, ha sabido darnos, en una fructífera y larga vida, lo que el llevaba dentro de sí y nosotros queremos hoy, acariciados y espoleados por sus pensamientos y sentimientos, expresarle nuestra admiración y agradecimiento.


Muchas gracias.





José Herrero Vallejo