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jueves, 31 de marzo de 2016

Carejas


CAREJAS


    Allí, donde el campo de arriba se va transformando lentamente en el campo de abajo,  y los elevados páramos pierden pie, y descienden a lejanas navas...
    Allí, donde los altos toman el camino de los bajos lagunares, y en su caminar,la tierra se resquebraja,  y se va rompiendo, mostrando sus vacías entrañas...
    Allí, donde todo son cuestas, terraplenes y cárcavas, y a trompicones se desciende de los altos, buscando los remansos...
    Allí, donde el profundo venero aflora y se desangra en agua clara y fría, y la parda tierra se ha recubierto de tímido verde, y lo seco se hace húmedo...
    Allí, donde los frondosos olmos sombrean, y como verdosos estandartes batidos por el viento, señalan su presencia...,
    Allí es donde se encuentra, escondida a media ladera, dominando la llanura, protegida de los fríos vientos del norte, y caldeada por el sol de mediodía, una pequeña y centenaria casa de blancas paredes...
    Es la ermita de la Virgen de Carejas, patrona del pueblo de Paredes de Nava, que desde los tiempos que se pierden en la leyenda, ha permanecido aquí, en la soledad de estos campos, para que los paredeños acudan a pedirle aquello que las almas y los cuerpos necesitan.
    Desde su pequeño pedestal, oye en silencio los rezos y plegarias, los compromisos y promesas de gente con el corazón encogido, que mi marido... ,que mi hijo... ,las quejas que sobre esta tierra indómita hacen los hombres del campo, peticiones de labradores y pastores, ...que haya buena sementera, ...que llueva a tiempo, ...que la espiga grane, ...que haya buena paridera, ...que no hiele, ...que ahuyente las tormentas y más cosas que ella solamente sabe.
    Paciente, espera que vengan en su busca unos días antes de la Fiesta para llevarla al pueblo, y aquí recibe el cariño y los rezos de sus gentes, y al noveno día, su día, entre dos luces, con el viento suave del amanecer, un pueblo de devoción atropellado, lleva en andas a su patrona, por caminos polvorientos, con cánticos que quieren llegar al cielo, con la fuerza de ilusiones juveniles, con esperanza del mañana, y como tantas veces antes, de nuevo la depositan, con verdaderos anhelos de amor, en el altar que preside la casa de blancas paredes.
    Allí, sigue contemplando los luminosos amaneceres, enrojecidas puestas de sol, trasiegos de la gente del campo, plegarias y oraciones que llegan de lejos, visitas de caminantes ateridos de frío, amor de sus gentes, peticiones y ayudas que llenan el diario de esta Virgen elegida por este pueblo como patrona espiritual, intermediaria con los altos y azules espacios...


José Herrero Vallejo

martes, 29 de marzo de 2016

La Virgen de Carejas en la encrucijada


LA VIRGEN DE CAREJAS EN LA ENCRUCIJADA

Virgen de Nuestra Señora de Carejas
vistiendo un sencillo y austero ropaje
habitual de las vírgenes castellanas
en épocas antiguas.
      Quiso la casualidad que Santiago Asenjo, conocido anticuario de Paredes, fuera llamado un día para valorar un deterioro observado en la imagen de la Virgen de la ermita de Carejas. Sus ojos expertos detectaron rápidamente lo que otros durante cientos de años no habían visto, y venía a suceder lo que Lorenzo, mi hermano, en un libro titulado “La Cofradía de Carejas en Paredes de Nava (1.500-2.000)” había apuntado con anterioridad. Dice que en el año 1.500 se extendió por la cristiandad una gran devoción a la Virgen de la Misericordia a partir de una visión de Cesáreo de Heisterbach, monje alemán, en la cual “la Virgen ampara bajo su manto a los cristianos de la ira de Dios” Fue tal la fuerza de esta devoción que se modificaron las imágenes colocándoles un gran manto, para lo que fue necesario serrarles incluso los hombros y los brazos, y cita el autor el caso sucedido, entre otros, a la Virgen de Cantomenudo, que se encuentra en la Iglesia de Santa Maria de este pueblo...
      Volviendo a lo referido, un estudio técnico concluye que la imagen de la Virgen es una talla románica anterior a la época considerada, y que sufrió en aquel tiempo estos avatares apuntados. Y a partir de aquí, comienza la Virgen a encontrarse en una encrucijada, contemplándose la posibilidad, dado su valor histórico, a ser castigada trasladándola a un museo para admiración de turistas, y ser sustituida en la ermita por una réplica que será semejante en apariencia, pero indudablemente no la misma.
      Es necesario decir que la Virgen de Carejas no se merece tal destino, pues no es para nosotros solamente una talla de madera policromada que la casualidad ha hecho que se realce su valor artístico al conocerse sus primitivos orígenes. Nuestra devoción está por encima del indudable valor artístico que ahora se le reconoce a nuestra Virgen. La Virgen de Carejas es para  los paredeños y para el pueblo de Paredes de Nava, mucho más que todo esto, pues su imagen se encuentra impregnada, desde tiempos que se pierden en la leyenda, de la alegría, de las lágrimas, de los amores y de la secular devoción paredeña de todos los tiempos y eso es, su valor, el soporte de su devoción.
      La Virgen, la que conocemos, lleva satisfaciendo las necesidades espirituales de este pueblo, recibiendo la confianza de sus corazones, no años, sino siglos y en ella se ha  depositado el amor, la esperanza de vivir, se le ha  pedido ayuda con el derecho y la confianza que tiene un hijo con su madre. Y así años y siglos y ante ella, en situaciones difíciles, se ha  depositado lágrimas de tristeza y alegría, y su visión  ha reconfortado y dado ánimos para vivir y todo ello lo hemos hecho y lo hacemos con la confianza y el derecho que nos da que sea ella nuestra patrona; la representante en el cielo del pueblo. Y es ella y no otra, la que ha recibido nuestras plegarias y concedido en muchas ocasiones peticiones que a sólo ella han pedido nuestros abuelas y abuelos, nuestros antecesores milenarios que caminando en días de niebla, nieve y sol, han llegado hasta su ermita y allí en el silencio y soledad de los campos, con devoción, le han confiado en silencio sus pesares.
      Su sitio está allí y no en una oscura vitrina de un frío museo a donde la quieren llevar y decimos que debe de estar allí, porque sus devotos tradicionales necesitan manifestar su fervor real a la imagen que desde siempre la ha representado y con la que se sienten identificados, porque si decimos que únicamente el fervor se manifiesta por la vía espiritual, no necesitamos ninguna otra vía de expresión o manifestación popular. Hoy existen muchos medios de seguridad para preservarla de posibles desaprensivos y en esa línea debemos de trabajar los que amamos a la Virgen de Carejas para que permanezca donde siempre ha estado.
      ¿Quién se atrevería en la actualidad a sustituir los cuadros originales de Pedro Berruguete de la iglesia de Santa Eulalia por unas copias mas o menos parecidas, por el peligro de ser sustraídos? O retirar la Custodia de la Catedral de Palencia, o el sagrario de plata y oro con los mismos argumentos? Si así fuera todo perdería su valor artístico y ornamental, se alterarían los fines de quién así lo dispuso y se arriesgaría el sentido de la devoción.
      En cualquier caso las decisiones a tomar en este caso no deben de ser enjuiciadas exclusivamente por los cofrades, por muchos derechos que tengan derivados de su adscripción a la cofradía, sino que también deben ser las autoridades eclesiásticas las que se manifiesten y especialmente el pueblo de Paredes por el derecho que les confiere el hecho de ser ella su patrona.
      Nosotros creemos que debe respetarse y prevalecer la idea original que decidió, hace siglos, que esta imagen ocupara el lugar que hoy todavía ocupa Y si se llevara a cabo lo que venimos denunciando, creemos que será una decisión atrevida, arriesgada e irrespetuosa que pone en entredicho los valores espirituales del fervor y de la devoción depositados en una imagen que se ha ganado su denominación sagrada y en la que también cuenta su valor artístico. Se dice que va a ser coronada el día 24 de Agosto. Nos preguntamos ¿la imagen auténtica o la nueva? Y si es la auténtica como le podremos rezar cuando la lleven al museo. ¿A qué iremos a Carejas?



JOSÉ HERRERO VALLEJO

domingo, 27 de marzo de 2016

La devoción a la Virgen de Carejas


LA DEVOCIÓN A LA VIRGEN DE CAREJAS

Virgen de Nuestra Señora de Carejas,
con atuendo propio del gusto popular
actual, manto de rico y llamativo
terciopelo con bordados de plata,
por interés popular de conseguir un
mayor atractivo.
La polémica surgida en el pueblo de Paredes de Nava en torno a la posible sustitución de la Virgen de Carejas, por una réplica de su imagen, exige un esfuerzo de análisis y valoración religiosa. Y digo religiosa, porque el pueblo de Paredes bien ha demostrado su religiosidad el día de la Coronación Pontificia de su patrona y por ello creo, que es en este el terreno donde se debe de aclarar el error de tal decisión.

Un buen método de reflexión, para acercarnos a la verdad, es partir del conocimiento de las definiciones clásicas que manejamos los creyentes.

La Devoción es un sentimiento de afecto que surge voluntariamente del interior de una persona hacia una determinada creencia, en este caso religiosa, y forma ella misma parte de la Fe y se sustenta en la misma Fe católica. Es por tanto la Devoción un acto sentimental propio de un individuo, o de personas, expresado físicamente según los hábitos de vivir y de sentir de las gentes y de los pueblos.

El soporte físico de tal Devoción, es siempre una Imagen real, la cual en nuestra creencia católica, sirve de intermediario entre Dios y nosotros mismos. Esta imagen venerada y adorada, adquiere con las oraciones de sus fieles, con los rituales realizados en su honor, con las peticiones concedidas, con las leyendas milagrosas que se le atribuyen, con los siglos, con los exvotos ofrecidos, una configuración o corporeidad sagrada, una querencia que queda fija en nuestro subconsciente, en nuestro interior de forma natural, de tal suerte que nos permite distinguirla física y espiritualmente de las demás. De esta querencia o amor surge el Fervor, entusiasmo y ardor religiosos hacia esa misma imagen, que con familiaridad y confianza nos permite hablar con Dios.

Este hecho, como hemos dicho, se sustenta en la Fe, virtud teologal de Gracia Divina que nos es dada a los creyentes de forma meritoria, como un don de Dios, creencia ciega en nuestra religión, sin ningún tipo de titubeo y que permite relacionarnos con Dios sin otro soporte que el dominio de la propia voluntad, a diferencia de la Razón que pretende comprender para creer.

La Iglesia milenaria y sabia, para paliar la difícil lucha entre la Fe que es creer lo que no vemos y las dudas de la Razón, o necesidad de comprender para creer, ha fomentado la Devoción a imágenes, heredada como una costumbre grecolatina de donde procede gran parte de nuestra cultura, a diferencia de otras creencias o religiones, como judios y musulmanes islámicos que oran en templos o en mezquitas en donde no hay imágenes.

La devoción y el fervor de los paredeños hacia la Virgen de Carejas, no es discutible y constituye un “sistema” de creencias equilibrado y potente.

Se trata de una imagen de más de quinientos años de antigüedad que nos ha relacionado durante todo este tiempo con Dios a través de oraciones, procesiones, rogativas, ritos de la Cofradía y sobre todo mediante plegarias calladas y fervorosas que le transmiten los temores, esperanzas y agradecimientos.

Estos monólogos profundos y sinceros, dan a la Virgen un rango divino y sagrado naciendo la leyenda de que esta imagen es milagrosa, generosa y que consigue de Dios los favores que sus devotos solicitan.
Por tanto su halo es espiritual y diferente de todas las demás imágenes y es este halo el que no puede ser “traspasado” a otra, en este caso a su réplica, por muy parecida que sea.

Una ermita, probablemente milenaria, más antigua que el mismo pueblo de Paredes, forma parte de un conjunto de creencias, pues es “morada” de la Virgen que baja al pueblo todos los años y vuelve en un Rosario de Aurora, mientras el sol apunta a la espadaña repicando la esquila.

Un “parecido” no es lo mismo que una Virgen con más de siete siglos que nos reconoce y sonríe, tras su rostrillo y bajo su manto.

Que temamos que nos la roben no es suficiente motivo para desequilibrar un emocionante y milenario sistema de creer, querer y ser, tan fundamental para la vida espiritual de los paredeños.

Protejámosla y que permanezca donde siempre ha estado. Que así sea.




José Herrero Vallejo

viernes, 25 de marzo de 2016

La senda del cautivo


LA SENDA DEL CAUTIVO
Una leyenda devaluada


      “Por entre los dorados trigos de la estepa paredeña, una cinta blanca serpea por el suelo, llevando tras de si un recuerdo consagrado por la tradición. Parte esta senda de la ermita de Carejas, pasa en fugitiva carrera por la llanura para morir en el próximo pueblo de Becerril. Esta tradición está consagrada por el doble requisito de los siglos y veneración de nuestros antepasados.

      Así se expresa el padre Tomás Teresa, cronista oficial de la villa, en su libro titulado “Paredes de Nava Villa Señorial (Su historia y tesoro artístico)” cuando hace referencia a la Virgen de Carejas, patrona del pueblo y muy especialmente cuando habla de la llamada leyenda del cautivo. Como lo hace con sencillez y cariño y muy amenamente, seguimos su descripción; ”Esta senda conservada intacta por la piedad de nuestros antepasados es fruto de las pisadas de una pobre mujer de Becerril, y el lodo de la senda fue amasado con las lágrimas de la atribulada madre: Un hijo suyo se hallaba preso en poder de los moros. Ella abrigaba la firme esperanza de ver libre a su hijo y, con verdadera fe, creía que, visitando a la Virgen de Carejas, sería libre. Estas visitas a la Virgen fueron sucediéndose, y siguiendo un común derrotero, llego a formarse la senda predicha, la cual, para no confundirla con otras y para explicar a la vez la razón de ser, fue llamada en lo sucesivo “LA SENDA DEL CAUTIVO”. En la ermita de Carejas aún se conservan, a la vista de todo visitante, los grillos que aprisionaron al cautivo y el arca donde fue encerrado después de ser amarrado. Según reza la tradición, los ruegos de la madre obtuvieron la libertad del hijo. Como lo consiguió, y como los grillos quedaron en Carejas, esto no sé explicarlo, pues en este punto la tradición se halla oscurecida por narraciones más o menos verosímiles. Comprueban esta tradición, la existencia de la senda ,llamada del cautivo, respetada y reconocida por todas las generaciones y la conservación de los grillos y arca que tuvieron apresado al cautivo… Esta es sin duda, la tradición que mas ha arraigado en el corazón de los paredeños” 

      Y ahora ¿Qué haremos nosotros con el arca, con los grilletes, con las ofrendas y exvotos que desde la antigüedad se ofrecieron como acciones de gracia a esta misma imagen por curaciones milagrosas? ¡Que haremos con la ermita? ¿Qué será de la senda, de la pradera, de los árboles? A la imagen de la Virgen, titular desde siempre de esta casa, solemnemente coronada hace tan solo unos meses, se la han llevado sin más, le han quitado del culto y despojado de todos atributos milagrosos y ahora yace como una pieza más de museo en las dependencias destinadas a fines de exposición, a pesar de ser una talla de escaso valor artístico, muy deteriorada físicamente, predominando en ella únicamente un valor histórico, ampliamente superado por el amor espiritual que le profesa el pueblo, ya que es su encomienda espiritual desde hace seiscientos años.
     
    El mismo padre Teresa refiere en su libro cómo en el año 1.931 hubo que reconstruir la ermita con numeroso gasto y preocupación, pues el edificio se encontraba muy deteriorado, pero a nadie entonces se le ocurrió desalojar a la Virgen de su casa por derribo. Entonces tocaba arreglar los muros, el tejado, etc. y se arreglaron los muros y el tejado, no importa como, indudablemente con el tesón de los devotos paredeños de entonces. Ahora toca atender otra necesidad, toca preservar a la imagen para, como dicen, no la puedan robar y hoy en día son muchos los medios que para este menester existen. A partir de aquí cumpliremos con nuestra obligación, con la obligación que nos han marcado con su ejemplo nuestros antepasados y sería un atropello y engaño a los fieles el sustituir a esta imagen consagrada por los siglos y llena de sentimiento popular paredeño, por una figura de escayola o madera de nueva creación, con extremidades amputadas que necesariamente será extraña y ajena a nuestros sentimientos y por la que no sentiremos nada. Así las cosas, una estampa en nuestra casa puede tener el mismo valor y nos dejamos de molestias y problemas. 

    José Herrero Vallejo

miércoles, 23 de marzo de 2016

Un devoto de la Virgen de Carejas


UN DEVOTO DE LA VIRGEN DE CAREJAS


      Era en Campos otoño tardío,  y las mañanas llegaban con escarchas y alguna helada de la noche, y los atardeceres, ventilados de cierzo, invitaban a buscar refugio y abrigo. Las horas del mediodía, sin embargo, ofrecían un sol radiante, que en algunos remansos, como el atrio de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava, transmitían además tranquilidad y sosiego. Pero tal silencio y paz se alteró, aquél día de otoño tardío, por las voces intranquilas de unas gentes que abandonaban desairados la iglesia, con signos evidentes de descontento. Curiosos y con ánimo de calmar tal situación, algunas gentes nos aproximamos a ellos y sin que nadie preguntara, un hombre, ya entrado en años, visiblemente nervioso, trató de contar los motivos de tal situación. Con voz entrecortada repetía que el era natural de Paredes, que había nacido en este pueblo, pero que desde hace tiempo residía en Bilbao, donde se había casado y tenía un hijo. Recordaba emocionado y ya mas tranquilo, sus años jóvenes en Paredes, y sobre todo aquello que tantas veces su madre le había contado. Siendo niño, padeció una enfermedad muy grave, y fue desahuciado por los médicos, pero su madre, desesperada, haciendo uso de su fe cristiana, acudió a la patrona del pueblo, a la Virgen de Carejas y cuenta este hombre que todos los días su madre visitaba en su ermita a la Virgen y le pedía por él, por la salud de su hijo. El no sabe como fue, pero comenzó a mejorar, y ya acompañaba a su madre en el largo caminar hasta la ermita, y cada día se encontraba mejor y allí postrada ante la Virgen, veía a su madre rezar y cómo algunas veces corrían lágrimas por sus mejillas y a él, viéndola, también le sucedía..

      Interesados, le pedimos que nos contara que sucedía, y angustiado, nos dijo que al amanecer habían salido de Bilbao en tren y que, en Venta de Baños, hicieron trasbordo y cogieron otro tren que les había llevado a Paredes. Y dirigiendo la mirada a la que parecía ser su esposa, continuó diciendo que tenían un hijo con la enfermedad que padecen ahora muchos chicos jóvenes, que se encontraba en una situación imposible y que ellos estaban sufriendo mucho. Recordando aquellos tiempos míos, un día propuse a mi esposa visitar a la Virgen de Carejas, de la que yo tanto había hablado a la familia. 

      Llegamos al pueblo, y después de tantos años, todo me pareció cambiado, comenzando por la estación, el magnífico paseo, el corro de los toros, que ahora es una plaza preciosa. Impresionado y alegre de estar de nuevo en mi pueblo, no necesité preguntar por donde se iba a la ermita, yo lo sabía muy bien. Así que mi mujer y yo, allí nos dirigimos, y en el camino, parece que se aceleraba mi corazón al mismo tiempo que sentía de nuevo dentro de mí aquello que en otros tiempos había sentido. Una sensación de alegre esperanza recorrió todo mi cuerpo, y parecía como si yo volvía a ser el niño de antes que caminaba al lado de una madre de devoción ilusionada. Aceleramos el paso en cuanto divisamos las blancas paredes de la ermita y apenas, sin darnos cuenta, estábamos en la puerta. Todo eran recuerdos de emoción y me sentía azorado, pero mi mujer me tiraba de la manga de la chaqueta y me preguntaba ¿dónde está la Virgen? ¿dónde está la Virgen? Todo estaba en penumbra y no supe que responder, allí donde siempre había estado, no había nada. Miraba, remiraba e incluso intenté buscar rodeando el altar y pregunte en voz alta por si acaso alguien me oía. Nada, todo era penumbra y soledad y decidimos, desorientados, volver al pueblo. En el camino de vuelta, detuvimos a un hombre que conducía un tractor y al preguntarle por la Virgen, nos dijo que la habían llevado a la Iglesia de Santa Eulalia. Allí fuimos y al entrar nos dijeron que aquello era un museo, que eran horas de visita, y que teníamos que abonar dos euros para entrar. Preguntamos por la Virgen y dijeron que sí, que allí estaba y entramos. Dentro de la Iglesia nos llevaron a una dependencia que hubo que abrir, pues pertenecía al museo y dijeron que aquella imagen era la Virgen, que allí estaba. No sentí nada de lo que yo sentí de niño cuando me latía fuerte el corazón, es mas no la reconocí. Quise hablarle, no pude y salí de allí todo lo deprisa que pude.
    Aquél hombre no se despidió de nosotros, y al alejarse, oíamos que su esposa le reprendía severamente por haber venido hasta aquí, cuando nosotros tenemos en Bilbao, le decía, la Virgen de Begoña y no esta Virgen tuya tratada con tan poco respeto.

    Me entristecí, pero pensé que estos pueblos y estas gentes son así.


    José Herrero Vallejo.

lunes, 21 de marzo de 2016

La Virgen de Carejas no tiene abuela


La Virgen de Carejas no tiene abuela


      Viene a colación este título, que puede parecer en un principio algo irreverente, con motivo de la narración que hace de la Virgen del Rocío un arqueólogo investigador, en un libro de reciente publicación sobre la Historia de la Arqueología en España. Uno de sus capítulos lo titula ”Tania, la abuela de la Virgen” y en él nos cuenta que la Virgen del Rocío, es una talla concebida en madera de abedul allá por el siglo XIII (como nuestra Virgen de Carejas), pero que aparece doscientos años más tarde, cuando un cazador la encontró en el medio del bosque vistiendo una austera túnica de lino. Desde entonces, la patrona de las marismas de Almonte, la Blanca Paloma, ha mostrado toda su pompa en el vestuario sacramental, siempre al dictado de las modas, y al igual que nuestra Virgen de Carejas, viste túnicas de rico y llamativo terciopelo con bordados de plata que envuelven su estampa, por ese interés popular de igualar al éxito con pomposidad, como lo hacen los toreros de oro y luces.

      Con este distintivo inconfundible, se pregunta el arqueólogo: ¿pero alguien ha levantado las faldas a la Simpecado? Continua su relato para decir que un investigador estudioso, que hurga en las raíces orientales de Andalucía, quiso, en la década de los ochenta, cuando la talla precisaba de una restauración, presenciar en vivo el “destape” de la Virgen. Fue enseñar la Virgen sus vergüenzas y el investigador andaluz, admirado y emocionado, exclamo: !Es Tanit la diosa cartaginesa¡, pues el investigador advirtió al momento el parecido de esta talla con Tanit. Quien talló la Virgen rociera llevaba en el alma y en la memoria los cultos milenarios de sus antepasados, un pueblo que vivió en estos territorios marismeños veinticinco siglos antes que los actuales pobladores, y que han sido conocidos en la historia con el nombre de Tartesos.

    Las vírgenes castellanas no tienen abuela porque ellas emergieron del amor y de la devoción natural de las gentes cristianas, que con el arma de la fe en la mano, lucharon para expulsar de su territorio a los advenedizos y en ellas depositaron su confianza y así, cada Virgen castellana, intercesora para nosotros de la que está en el cielo, limpia de todo símbolo, recibió, aquí en la tierra, dependiendo de su territorio, una formas, un estilo y una advocación. A la Virgen del pueblo de Paredes de Nava, se la conoce con el nombre de Nuestra Señora de Carejas, extraño nombre el de Carejas para esta tierras campesinas, y sugestivo nombre también para uno orígenes desconocidos. Pero más extraño parece todavía, en relación con los acontecimientos acaecidos recientemente, el significado de NUESTRA, pues, a pesar de que este apelativo posesivo  designa a esta imagen como perteneciente a los paredeños, como Patrona del pueblo, la realidad no ha sido así, debido a que sin contemplaciones y sin consultar con nadie, se la han llevado de la ermita que ocupo durante seiscientos años, y ahora parece ser que ya no es del pueblo, sino de “otros” y destinada para servir de fines lucrativos de exposición museística.

    Ha tenido mala suerte la Virgen de Carejas, pues todo empezó porque, al igual que la del Rocío, ella también ha sufrido el desgaste de la edad y ha necesitado ser revisada y sufrir un destape para conocer sus interioridades, y, al ser despojada de sus vestidos, ha quedado desvelada su antigüedad y sus lógicos achaques. Parece ser que “alguien” ha pensado que esta imagen tiene un cierto valor material y no debe de estar donde ha estado siempre; de ahí que la hayan cambiado por otra “más barata” con la pretensión de que los demás sigamos siendo fieles a esta nueva devoción, como si nada hubiera pasado. 

    José Herrero Vallejo